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Venice Token surge como complemento del proyecto Venice AI, lanzado en mayo de 2024 por Erik Voorhees, fundador y ex-CEO de ShapeShift (uno de los primeros exchanges de criptomonedas sin KYC), junto a Teana Baker-Taylor, ex-VP en Circle. Venice AI se posicionó como una plataforma de inteligencia artificial generativa privada y sin censura, diseñada como alternativa a ChatGPT con la premisa de que ningún mensaje enviado a Venice se almacena en servidores centralizados ni es accesible al equipo, guardándose las conversaciones únicamente en el navegador local del usuario.
Durante sus primeros meses, la plataforma incorporó nuevas funcionalidades: en julio de 2024 añadió búsqueda web en tiempo real con citas, y en noviembre lanzó la versión beta de su API para desarrolladores y agentes de IA. El 27 de enero de 2025 se produjo el lanzamiento oficial del token VVV en la blockchain Base, con un supply total de 100 millones de tokens y sin preventa de ningún tipo. La distribución contempló un 25% mediante airdrop a más de 100.000 usuarios de Venice, otro 25% dirigido a protocolos de agentes de IA en Base (incluyendo Virtuals, Luna, aixbt, VaderAI y otros), mientras el resto se destinó al treasury, equipo y liquidez, constituyendo el primer airdrop de la historia del crypto dirigido específicamente a agentes de IA.
Días después del lanzamiento, VVV experimentó una caída del 50% tras surgir acusaciones de insider trading, donde presuntamente dos contribuidores de Aerodrome Finance (socio de lanzamiento) habrían comprado tokens antes de los anuncios públicos. El equipo de Venice abordó públicamente el incidente, mientras el token llegó a caer un 82% desde su máximo histórico de aproximadamente 22 USD. El 10 de febrero de 2025, Venice implementó una reducción del 43% en las emisiones anuales de VVV, recortándolas de 14 millones a 8 millones de tokens.
En abril de 2025, Venice incorporó capacidades de generación texto-a-imagen, expandiendo su oferta tecnológica. Un hito significativo llegó en agosto de 2025 con el lanzamiento de DIEM, segundo token del ecosistema sin relación con el proyecto homónimo de Meta de 2020. DIEM representa créditos de inferencia de IA perpetuos, donde cada token equivale a 1 USD de crédito diario de API de Venice de forma permanente, y solo puede acuñarse bloqueando VVV en staking. Simultáneamente se inició el programa buy-and-burn, mediante el cual Venice utiliza una parte de sus ingresos para recomprar y quemar VVV en el mercado.
En octubre de 2025, Venice anunció la versión V2 con capacidades de generación de vídeo e implementó una segunda reducción de emisiones, de 8 millones a 6 millones anuales, habiendo quemado más de 33,7 millones de VVV (aproximadamente 42% del supply original). Para marzo de 2026, la plataforma había alcanzado más de 1,3 millones de usuarios registrados, 50.000 usuarios activos diarios y más de 15.000 solicitudes de inferencia por hora, consolidando su posición en el ecosistema de IA descentralizada.
Venice AI opera como una plataforma de inteligencia artificial generativa descentralizada que ejecuta modelos open source para texto, imagen, código y vídeo. La arquitectura del sistema procesa las conversaciones de usuarios a través de una red de GPUs distribuidas, sin registrar los prompts ni almacenar las interacciones en servidores centralizados. Las conversaciones se guardan exclusivamente en el navegador local de cada usuario, manteniendo la privacidad de los datos.
El ecosistema utiliza dos tokens construidos sobre Base, la capa 2 de Ethereum. VVV funciona como token de acceso mediante un sistema de staking proporcional: los usuarios que bloquean el 1% del supply total en staking obtienen acceso al 1% de la capacidad de inferencia de la API sin costes adicionales por solicitud, además de recibir rendimientos en emisiones de VVV. El segundo token, DIEM, representa créditos de inferencia perpetuos donde cada unidad equivale a 1 USD diario de crédito de API de forma permanente, desvinculando el acceso a la computación de las fluctuaciones de precio del token principal.
El protocolo implementa un mecanismo de buy-and-burn que utiliza los ingresos generados para recomprar y destruir tokens VVV del mercado abierto, creando presión deflacionaria sobre el supply circulante. El sistema carece de mecanismos de gobernanza descentralizada, concentrando todas las decisiones del protocolo en el equipo de desarrollo de Venice de manera centralizada.
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