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IOTA nació en 2015 de la mano de cuatro fundadores: David Sønstebø, empresario noruego con experiencia previa en el espacio crypto desde 2012 y fundador de TBA/Stealth —una startup de procesadores de ultra bajo consumo para IoT—; Dominik Schiener, joven emprendedor alemán; Sergey Ivancheglo; y Serguei Popov, matemático e investigador temprano de tecnologías de ledger distribuido. La premisa fundacional del proyecto era que las blockchains tradicionales con mineros y fees resultaban incompatibles con las microtransacciones entre dispositivos IoT. La solución propuesta fue el Tangle, un grafo acíclico dirigido (DAG) donde cada transacción valida dos anteriores, eliminando así la necesidad de mineros y comisiones.
A finales de 2015 se realizó el crowdfunding inicial, que recaudó aproximadamente 1.300 BTC (equivalentes a unos 500.000 USD), distribuyendo de forma pro-rata el supply total entre los inversores. El supply total fijo se estableció en 2.779.530.283.277.761 IOTAs sin posibilidad de minado adicional. En 2016 se produjo el lanzamiento de la red IOTA, comenzando con trading OTC entre usuarios durante los primeros meses, hasta que en junio de 2017 se produjo el primer listing en un exchange con Bitfinex.
El año 2017 marcó varios hitos importantes: los inversores iniciales donaron el 5% del supply total para crear la IOTA Foundation, el token alcanzó su ATH histórico durante el bull run de ese año, y se lanzó el Data Marketplace como piloto de mercado de datos IoT. En 2018, la IOTA Foundation se constituyó oficialmente como Stiftung (fundación) en Berlín y estableció partnerships con empresas como Volkswagen, Innogy, Linux Foundation y Dell Technologies.
Los siguientes años trajeron cambios significativos en el liderazgo y desafíos técnicos. En junio de 2019, Sergey Ivancheglo dimitió del consejo directivo tras disputas internas. En febrero de 2020 se produjo un ataque al monedero oficial que resultó en el robo de 8,52 millones MIOTA (aproximadamente 1,97 millones USD), manteniendo la red offline durante unas dos semanas. Sønstebø compensó personalmente a las 46 víctimas con sus propios fondos. En diciembre de 2020, la IOTA Foundation se separó oficialmente de David Sønstebø tras desacuerdos sobre la dirección estratégica y la propiedad de proyectos del ecosistema.
La fase de modernización técnica comenzó en 2023 con el lanzamiento de ShimmerEVM, la primera solución multichain compatible con EVM del ecosistema, y la actualización Stardust en el mainnet de IOTA, que introdujo un framework de tokenización nativa y soporte para smart contracts en L2. En mayo de 2024 se lanzó IOTA EVM, una L2 con compatibilidad EVM plena en el mainnet de IOTA. En diciembre de 2024, los holders de IOTA votaron a favor de IOTA Rebased, considerado el mayor cambio técnico de la historia del protocolo.
El 5 de mayo de 2025 se lanzará el mainnet de IOTA Rebased, coincidiendo con el décimo aniversario del proyecto. Esta nueva arquitectura estará basada en Move VM con Delegated Proof-of-Stake (hasta 100 validadores), eliminará el Coordinador centralizado, incluirá smart contracts nativos en L1, y promete más de 50.000 TPS con finalidad en menos de 500ms.
IOTA opera como un protocolo de capa 1 descentralizado que ha transformado radicalmente su arquitectura técnica con el lanzamiento Rebased en 2025. El sistema abandona el DAG Tangle original para adoptar un modelo de objetos ejecutado por la Move Virtual Machine (MoveVM), incorporando smart contracts nativos y un mecanismo de consenso Delegated Proof-of-Stake (DPoS) a través del protocolo Mysticeti. Los poseedores de tokens IOTA delegan su participación a validadores, quienes deben mantener un mínimo de 2 millones de IOTA para procesar transacciones y asegurar la red. El protocolo organiza su funcionamiento en épocas de 24 horas, durante las cuales los validadores y sus delegadores reciben recompensas por su participación.
El modelo económico del protocolo combina fees de transacción mínimas (aproximadamente 0,005 IOTA) que se queman parcialmente para generar presión deflacionaria, con una emisión de 767.000 nuevos tokens por época como recompensas, resultando en una inflación inicial aproximada del 6% anual. A diferencia de muchas criptomonedas, IOTA no tiene un supply fijo, sino que opera con emisión dinámica gobernada por el propio protocolo. El ecosistema se complementa con productos específicos como IOTA EVM (una capa 2 compatible con Ethereum Virtual Machine), IOTA Identity para gestión de identidad digital descentralizada, y TWIN (Trade Worldwide Information Network), orientado a la digitalización del comercio internacional, manteniendo su enfoque original en la transferencia de valor y datos entre dispositivos conectados y usuarios.
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